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"Llámame por tu nombre": filmando el deseo


Hitchcock decía: "Con un guión malo sólo se puede hacer una película mala. Con un guión regular se puede hacer una película regular o mala. Pero con un buen guión puedes hacer una película buena, regular o mala". Con el guión de "Call me by your name", escrito por el maestro de la sutileza, James Ivory (nominado al Oscar por éste y previamente por otras tres adaptaciones: "Una habitación con vistas", "Regreso a Howard’s End" y "Lo que queda del día") Luca Guadagnino habría podido fácilmente hacer una película mala o cuando menos regular. Pese a la maestría del mismo, ponerlo en escena no era nada fácil. Como en prácticamente todas las historias de Ivory, la trama está totalmente despojada de artilugios: la acción es prácticamente nula, con grandes y largos diálogos construyendo la historia. No hay giros dramáticos, conflictos externos, ni antagonista alguno por enfrentar: sólo el floreciente deseo de un adolescente hacia un chico mayor (de allí la merecida nominación de Timothée Chalamet al Oscar como "Mejor Actor"). "Call me by your name" es una historia de lo cotidiano. Todo adolescente homosexual seguramente ha vivido/sentido esta historia en carne propia. De allí la grandeza de la dirección de Guadagnino (tristemente ignorado en la categoría "Mejor Director", aunque se haya anotado una nominación como productor). Por cierto, es la primera vez que una película de un director italiano es nominada al Oscar desde "La Vita é bella" , en 1999.

Guadagnino logra capturar, a través de Timothée Chalamet, el nerviosismo, la emoción, la sensualidad, los celos, la impotencia, el deseo y la rabia que se sienten al estar tan cerca de la persona que comenzamos a amar y que no podemos saber si nos corresponderá. Simpleza absoluta.

El fluir de la historia será acompañado por la exquisita belleza de un pueblo rural italiano como escenario, una fotografía que realmente arropa el estado de ánimo de los protagonistas (kudos para Sayombhu Mukdeeprom), la bendecida contribución de Sufjan Stevens en la banda sonora (nominado al Oscar a la "Mejor Canción Original" por la exquisita "Mistery of Love") y tres geniales momentos de puro simbolismo gay: el de Oliver (Armie Hammer) y el padre de Elio alabando extasiados la belleza de unas esculturas masculinas, el propio Elio poniéndose en posición "sumisa" ante una camisa de Oliver o el que sin duda se convertirá en un clásico: la "posesión" de su durazno. Ni qué decir de la excitante tensión de su amado cuando intenta comerlo.

"Call me by your name" es una lección de cine: seguramente ninguno de sus ingredientes habría funcionado por separado por muy grandes que estos fueran. El sutil guión de Ivory funciona por la picardía de la puesta en escena de Guadagnino y ésta a su vez por la sensualidad de Chalamet y Hammer y la ayuda extra de la fotografía de Mukdeeprom y la música de Stevens. Es pura conjunción de buena energía. Más que una orden de dirección a un equipo esto es una auténtica colaboración, como si Guadagnino le hubiese dicho a su gente "Llámadme por vuestro nombre".

#Cine #Gay

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