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Noémie Merlant: una actriz en busca del personaje.

La revelación de 'Retrato de una mujer en Llamas' ha presentado en Madrid su última película 'París Distrito 13' (Les Olympiades) y nos ha contado todos los pormenores de su preparación actoral.


Tras saltar a la fama mundial en 'Retrato de una mujer en llamas', la actriz Noémie Merlant se ha convertido en la favorita de los directores más célebres. A punto de estrenar 'Un año, un día', de Isaki Lacuesta y 'TÁR', donde compartirá protagonismo nada menos que con su actriz favorita, Cate Blanchett, ha sido Jacques Audiard, el director de 69 años tras filmes como 'A Prophet' y 'The Beat That My Heart Skipped', quien ha tomado la delantera y la ha traído de aquella Francia del Siglo XVIII para presentarla como una joven más del multirracial barrio de Les Olympiades, muy alejado de la imagen postal que el cine nos ha vendido de París y que, curiosamente, es su barrio. ("Rodamos como a una manzana de distancia de mi casa. Algunas tardes mis padres venían a visitarme al set " nos recuerda entre risas y la emoción de una niña). Pese a sus 69 años, Audiard no sólo retrata a la perfección la juventud del Siglo 21 y la economía de la pasión (apps de citas, conexiones instantáneas y web-cam sex) sino que lo hace, además a partir de un cómic: 'Killing and Dying', de Adrian Tomine.

Merlant no ha visto ninguna contradicción entre la película (juvenil, interracial y feminista) y la edad, razo o género de su director. “Jacques observa: es curioso, habla con la gente, tiene verdadera empatía, por lo que es completamente capaz de hacerlo bien con los jóvenes, con las mujeres. La película da en el clavo sobre los códigos actuales para hacer el amor”. Lo que sin duda sí delataría la experiencia de Audiard es el proceso creativo al que sometió a Merlant y sus coprotagonistas. "Lo primero que nos pidió es que no leyéramos el cómic (algo que hice una vez rodada la película). No quería que nos "contamináramos" con información externa, quería que arrancáramos de cero a partir de su propio guión". Un guion que, por cierto, Audiard había boceteado con la ayuda de Céline Sciamma (autora y directora de 'Retrato de una mujer en llamas') y concluyó junto a otra novel realizadora, Léa Mysius ('Ava' y ahora 'Las Cinco Diablas').


"Lo único que Audiard me pidió puntualmente fue que viera 'Annie Hall', de Woody Allen, era su principal referencia para la puesta en escena. Un drama lleno de amor y comedia pero contado de una manera muy natural". Como Allen, Audiard centra su historia en el alma de dos mujeres. Además de Nora, también está Emelie, una joven china muy segura de sí misma, sexualmente activa, quien no ha titubeado en dejar al lado una carrera en ciencias políticas para dedicarse a trabajar en un call center, ya que le apetece más una vida simple. Nora, por el contrario, es una mujer tímida en busca de su identidad a lo largo de la película, estudia, tiene un trabajo, un novio... sin embargo, algo pasa en su vida cuando conoce en una página de sexo por webcam a Amber y su curiosidad se destapa.


Pese a su trabajo en 'Retrato de una mujer en llamas' y otras películas, Merlant no fue elegida por Audiard a la ligera. "Estábamos en plena cuarentena por el COVID. Me tocó hacer mis pruebas vía zoom, primero en solitario y luego con Jehnny Beth (Amber)." Una vez aligeradas las restricciones por el COVID y ya puestos a la labor, Merlant comenzó a trabajar con un coach corporal. "Es increíble lo meticuloso de éste trabajo y ser acompañado en la creación de tu personaje por una persona que te ayuda a que no haya siquiera un pestañeo que no tenga sentido. Pero quizá donde mayor utilidad encuentras es en el abordaje de las escenas de sexo. Usualmente, pese a mi aún corta experiencia, el rodaje de éstas escenas siempre están acompañadas por un poco de bochorno, de un actor con el otro, del director y el equipo hacia los actores, es como un llegar y "bueno, aquí hacen el amor, hagan lo que sientan cómodo que yo sólo haré unos planos detalles" y luego tú ahí, bueno, comienzas a improvisar. Aquí no, obviamente no, no había un sólo movimiento que no estuviera coreografiado y ensayado paso a paso al momento del rodaje. Es cierto que Audiard es súper amable y protector, y todo lo consultaba y lo creábamos en conjunto. Incluso alguna improvisación, gesto o expresión que quisiéramos aportar. Estaba muy abierto a eso y de hecho nos pedía que fuera así... siempre y cuando fuera en los ensayos. Al momento del rodaje todo debía estar milimetralmente cuadrado. Ésto, que podría parecer muy severo, realmente te daba una seguridad actoral increíble, porque ibas creciendo y te ibas soltando con cada ensayo. Claro, al momento del rodaje no tenías absolutamente ninguna duda porque cualquiera que hubieses podido tener ya la habías resuelto por el camino".


Quizá lo más impactante estaba por venir. "Lo más sorprendente fue que antes de iniciar el rodaje, Audiard nos convocó a un ensayo general. Tal cual como si se tratara de una obra de teatro. De hecho, alquiló un gran teatro y repasamos, ensayamos todo lo que sería la película de principio a fin, sin pausa, como si estuviéramos rodando sin cortar. Fue increíble". Y puestos a comparar entre una película de época y una tan actual, ¿cómo ha sido el balance entra ambas experiencias? "El único punto de comparación sería la protección que ambos directores te brindan. Te sientes realmente querido por ambos. Te brindan de seguridad para crear libremente. Luego ya todo el proceso es totalmente diferente. Céline, por ejemplo, era muy libre con los movimientos, pero muy rigurosa con las líneas de diálogo. No se podía improvisar ni un ápice. Y eso está muy bien porque es una historia de época. Debes ceñirte a la misma". Ahora, y con toda ésta rica experiencia actoral, Merlant ya ha encontrado armas suficientes para rodar su propia historia como directora, 'Mi Iubita, Mon Amour', la cual debutó por todo lo alto en el Festival de Cannes. "Bueno, no sé cómo lo hice. Habría que preguntárselo a mis compañeros (Merlant también la protagoniza). Espero haberlo hecho lo mejor posible y haber hecho sentir a mi equipo el mismo amor que Céline o Audiard nos brindó bajo su dirección.


Finalmente, ¿por qué Merlant considera que los amantes del cine deben ver 'París, Distrito 13'? "Es una película que reinventa las historias de amor. No hay toxicidad sino libertad, comprensión y amistad. Y lo que personalmente más me ha gustado es que presenta a la soledad como algo positivo para encontrarnos a nosotros mismos y poder descubrir y desarrollar nuestros deseos."