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María Lionza: la Diosa de la Mitología Venezolana rescatada por ARCA.

La diva experimental interpreta a la controvertida figura religiosa en su vídeo 'Prada', así como en la portada de su último álbum 'kick iiiii'.


María Lionza, diosa del agua y el amor, es la reina espiritual del Virreinato de Nueva Granada, hoy conocido como... Venezuela.


(Por: Iris Rodríguez Alcaide)


La leyenda de María Lionza tiene, como ocurre en muchos casos, una raíz «real» que podemos encontrar en algún momento indeterminado de época precolombina. Así pues, ya antes de la llegada de los españoles a estas tierras de Sudamérica en el siglo XV, se reconocía a una tal Yara como deidad de las lagunas, ríos y cascadas, y, en general, protectora de la naturaleza. Según la tradición oral de la zona de Yaracuy, Yara habría sido una princesa indígena, hija de Nirgua, cacique de los Nívar. Sin embargo, Yara nació con los ojos verdes y la profecía de que cuando creciese traería la desgracia a su pueblo a no ser que se la entregase en sacrificio a la Gran Anaconda que moraba en lo más profundo de las aguas. Para evitar tal sacrificio, Nirgua recluyó durante años a su hija en una de las cuevas de las montañas de Sorte, vigilada día y noche por los guerreros más leales. Pero un día Yara consiguió escapar y, mientras observaba su reflejo en un estanque, se encontró por casualidad con los ojos también verdes del Dueño de las Aguas, que no era otro que el temible reptil de su profecía. Este, enamorado de la joven, se la llevó consigo a sus dominios para vivir en unión con ella. Al enterarse, Nirgua y los suyos acudieron a separarlos, pero la Gran Anaconda se hinchó furiosa hasta estallar, causando una terrible inundación que sepultó el hogar de los Nívar. Desde ese momento, Yara tomó su relevo como divinidad de las aguas y protectora de todo lo vivo.


María Lionza (Centeno Vallenilla, 1925)
María Lionza (Centeno Vallenilla, 1925)

Con la llegada de los españoles, la historia tomó un cariz similar al de otros relatos de la Conquista con la imposición del catolicismo. Y es que Yara pronto perderá su nombre a favor de María Lionza a causa del sincretismo que se hizo entre este nombre y el de la Virgen de la Victoria del Prado de Talavera (traída por los españoles desde Toledo) para sustituir la veneración pagana de los pobladores originarios. Con el tiempo empezaron a llamar a la imagen religiosa Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nívar, que en lenguaje informal terminó convirtiéndose en María Lionza.


Pero estos no fueron los únicos cambios que experimentó la antigua ninfa de las aguas, sino que a su alrededor se mantuvo y desarrolló, con el correr de los siglos, un culto de corte espiritista, el marialioncismo (existente en la actualidad), que combina elementos indígenas, africanos (vudú) y otros más propios de la santería, lo que la hizo poseedora de una corte con multitud de espíritus a su servicio. Así, aún hoy es tradicional que se recurra a María Lionza a la hora de pedir deseos y buenaventura, especialmente entre el público femenino en lo relativo al amor y la fertilidad.


Medalla de Maria Lionza – Diosa del Amor y de la Suerte (1960).
Medalla de Maria Lionza – Diosa del Amor y de la Suerte (1960).

Por su parte los hombres de la época de las Independencias, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, insistieron en transformarla en una especie de «madre de la patria» venezolana, como prueba el intenso movimiento político y cultural que se hace patente en obras como la de Pedro Centeno Vallenilla, pintor y abogado que desde sus primeros trabajos elige a Lionza como tema recurrente en su papel de mujer, ahora claramente mestiza y no indígena, alrededor de la cual se arrodillan hombres-ciudadanos de todos los colores (Ver imagen sobre éstas líneas). Es durante esta primera mitad del XX cuando también comienzan a realizarse los primeros estudios antropológicos sobre los orígenes del mito, gracias a investigadores como Alberto Antolínez y, posteriormente, Daisy J. Barreto.


Estatua de María Lionza, por Antonio Colina.
Estatua de María Lionza, por Antonio Colina.

En los años cincuenta se continuó con esta fuerte significación política de Lionza, especialmente durante el Gobierno de Marcos Pérez Jiménez, cuando se encargó a Antonio Colina la famosa escultura que preside el conjunto de la Universidad Central en Caracas. En ella Lionza aparece como una mujer desnuda de figura imponente y musculosa (propio del estilo del artista), montada sobre una danta (tapir macho adorado por las tribus indígenas) y que levanta sobre su cabeza una pelvis como símbolo de fertilidad. Es justo ésta imagen la que ARCA ha rescatado para su vídeo 'Prada'.



En la actualidad, durante cada 12 de octubre Lionza mantiene su presencia, resignificada esta vez en conmemoración del Día de la Resistencia Indígena; y su antiguo y mítico «hogar», situado en las montañas de Sorte (estado de Yaracuy), está considerado desde 1960 como Monumento Natural en su honor, donde aún se realizan actos tradicionales como el Baile en Candela.


Ruddy Rodríguez interpretó a La Diosa en una película para TV del desaparecido canal RCTV
Ruddy Rodríguez interpretó a La Diosa en una película para TV del desaparecido canal RCTV

Por su parte, los cantantes Rubén Blades y Willie Colón hicieron popular a María Lionza en toda Latinoamérica con su canción homónima, que en sí misma, es un resumen de su leyenda:


"En la montaña de Sorte por Yaracuy En Venezuela, vive una diosa En la Montaña de Sorte por Yaracuy Vive una diosa, una noble reina De gran belleza y de gran bondad Amada por la naturaleza E iluminada de caridad

Y sus paredes son hechas de viento (larala-la) Y su techo hecho de estrellas (larala-la) La luna, el sol, el cielo Y la montaña sus compañeros (larala-la) Los ríos, quebradas y flores Sus mensajeros (larala-la)

Oh salve reina, María Lionza (larala-la) Por Venezuela va con su onza Y cuidando esta

Y va velando a su tierra entera Desde el guajiro hasta Cumana Cuida el destino de los latinos Vivir unidos y en libertad".