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El proyecto 'Madrid me mata' busca concienciar sobre los crímenes de odio en la capital española.



El proyecto 'Madrid me mata', financiado por el Fondo Asistencial y Cultural de VEGAP, se concreta en la creación de 10 diseños en formato postal que ilustran algunos de los delitos de odio ocurridos en la ciudad de Madrid, siguiendo la línea gráfica de los azulejos cerámicos de las calles del casco antiguo de la capital española. Según la definición de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) un delito de odio es cualquier infracción penal donde la víctima, el local o el objetivo se elije por su conexión (real o percibida), simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a algún grupo social (puede ser su “raza”, origen nacional o étnico, lenguaje, color de piel, religión, sexo, edad, discapacidad intelectual o física, orientación sexual o identidad de género, etc…).


(Sigue @proyectomadridmemata para ampliar las imágenes y su información) En 2019 - cuando se originó el proyecto - se registraron 321 incidentes de odio, es decir, casi 30 al mes, según el Informe del Observatorio Madrileño contra la LGTBIfobia. Además 1 de cada 6 agresiones suceden en la vía pública. La decoración cerámica de las calles de Madrid, especialmente aquella que ilustra los nombres de las calles, es una de las señas más reconocibles del centro de la ciudad. En los años 30 del siglo XX comenzaron a situarse en las calles, sustituyendo a las placas de metal antiguas, realizadas en la Escuela Oficial de Cerámica de Madrid. Más adelante, será el ceramista Alfredo Ruiz de Luna el que realizará las que ahora vemos en las calles, siguiendo el estilo Renacimiento o Estilo Talavera, en un momento de apogeo de la cerámica en Talavera. A partir de indagar sobre el origen estilístico e histórico de estos elementos tan visibles en nuestro día a día, “Madrid me mata” busca conectar estos espacios visibles con el lugar de denuncia de delitos de odio que, de manera continua y casi desapercibida, ocurren en la capital española. Además, jugando no sólo con el estilo de las cerámicas de las calles, el formato final (postal) busca una amplia difusión de las imágenes y reconocer cada una uno de estos delitos, recogidos por el Observatorio Madrileño contra la LGTBIfobia o SOS Racismo.