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Mujeres Indignadas al poder: la rabia en el arte como fuerza transformadora.

La exposición 'El Árbol de la Rabia' presenta en el Espai d'Art Contemporani de Castelló - EACC la obra de 8 potente artistas feministas, del 10 de Marzo al 12 de Junio de 2022.


María María Acha-Kutscher, Indignadas, 2021.
María María Acha-Kutscher, Indignadas, 2021.

Según los últimos datos de la OMS y la ONU, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja o expareja, generalmente desde que es muy joven. En el caso de España, la mitad de las mujeres reconoce haber sufrido algún tipo de violencia de género en su vida y en 2021 fueron 43 las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Unas muertes que dejaron, además, a una treintena de niños huérfanos de madre. La indignación causada por estas cifras, que ponen en número la experiencia vivida en su día a día es la que une el trabajo de ocho mujeres artistas a quienes la curadora Semirámis González * ha reunido en la exposición 'El Árbol de la Rabia', que podrá apreciarse en el Espai d'Art Contemporani de Castelló - EACC del 10 de Marzo al 12 de Junio de 2022.

Un árbol que tiene la raíz en el centro de nuestro mundo y cuyas ramas se extienden desde los hogares de éstos niños huérfanos de madre en España, hasta las desapariciones de mujeres en algunos países Latinoamérica, la desigualdad laboral en Europa o la completa pérdida de derechos en ciertos países musulmanes.

Regina José Galindo, Aparición, 2022
Regina José Galindo, Aparición, 2022.

Regina José Galindo (Guatemala, 1974) lleva a cabo una de las tareas más duras de 'El Árbol de la Rabia': mantener en la memoria colectiva de Castellón y sus visitantes el recuerdo de éstas mujeres asesinadas, a través del performance en diferentes lugares donde las mismas son recordadas como monumentos vivientes que transitan por sus calles. Una mujer caminando totalmente cubierta por un velo es algo que nos suele llenar de estupor en ésta parte del mundo. Por ello, ese velo utilizado por Galindo se hace aún más tan poderosamente llamativo, en completo contraste con la desnudez de las mujeres dibujadas por la artista afgana Kubra Khademi (Kabul, 1989), quien como si de una ensoñación se tratara coloca a sus personajes viviendo una vida sensual/sexual completamente natural, libre, como si en su mundo no existiesen talibanes ni hombres cegados por el machismo y la religión. Un contraste (el de la obra Galindo/Khademi) que también puede funcionar como una perfecta metáfora de la vulnerabilidad de la mujer en cualquier hemisferio del mundo, desnuda o bien vestida.

Kubra Khademi
Kubra Khademi

Pero no es sólo Galindo quien rinde tributo a las víctimas por violencia de género en España. La artista experimental brasileña Beth Moysés (São Paulo, 1960) presenta su instalación 'Mil ataduras', en la que una sobreviviente de maltrato sentada en su máquina de coser borda en un gran manto blanco las iniciales de las mujeres asesinsas por sus parejas en España. Otra forma de violencia que desde el feminismo siempre se ha denunciado es la prostitución. En ésta ocasión es la artista marroquí Fatima Mazmouz (Casablanca, 1974) quien denuncia y trae a la memoria los efectos de la dominación francesa a principios del siglo pasado, interviniendo digitalmente una serie de fotografías encontradas realizadas a un grupo de prostitutas del barrio militar de Bouzbir, en la cinematográficamente romantizada ciudad de Casablanca. El poder patriarcal, europeo y colonizador sexualizando a las mujeres más "salvajes".


Fatima Mazmouz,
Bouzbir, 2019
Fatima Mazmouz, Bouzbir, 2019

Pero en 'El Árbol de la Rabia' también hay lugar para el empoderamiento: las artistas Julia Galán (Castellón de la Plana, 1963) y María María Acha-Kutscher (Lima, Perú, 1968) muestran a la mujer combatiente en sus proyectos 'Los Derechos no tienen nacionalidad' e 'Indignadas'. Ambas, a través de fotografía/vídeo y pintura plasman la actual lucha que desarrolla la mujer en el espacio público como respuesta a la creciente y descarada violencia (física y verbal) ejercida contra ella. Galán presenta una serie de fotografías en las que la mujer aparece tapada y prácticamente asfixiada por banderas de diferentes países, incluyendo Estados Unidos, un país que si bien siempre se autopromociona como la epítome de la libertad sigue siendo uno de los más desiguales del mundo en cuestión de derechos y logros de la mujer. En el vídeo que acompaña su proyecto, la artista muestra la acción en la calle de distintos movimientos feministas alrededor del globo. Intensión semejante a la de Acha-Kutscher con su pintura en 'Indignadas', una serie de retratos que plasma a valientes mujeres luciendo sobre su rostro las insignias de movimientos como el 15M (España), Occupy Wall Street (Nueva York), Femen (Ucrania), Pussy Riot (Rusia) o Alfombra Roja (Perú).


Julia Galán, Los Derechos no tienen nacionalidad, 2022.
Julia Galán, Los Derechos no tienen nacionalidad, 2022.

En éste mismo orden de celebrar el empoderamiento femenino podríamos ubicar otra obra de Moysés, quien a través de la animación 'Brotar sentidos' rinde homenaje a grandes referentes como Ana Mendieta, Regina José Galindo, Jenny Holzer, Guerilla Girls y Louise Bourgeois.


Y entre la denuncia y el empoderamiento, Marina Vargas (Granada, 1980) y Ana Esteve Reig (Alicante, 1986) intentan subvertir la narrativa en la historia del arte y el cine (se estipula que aproximadamente más del 70% de los nombres que la sociedad asocia con el arte son de hombres) con sus trabajos 'Romper el cánon' y 'doble ficción'.


La primera lo hace a través de la fotografía y el dibujo. Vargas plantea el retrato de una mujer sin un pecho, tras una operación por cáncer de mama. De esta manera, la artista rompe en canon de manera múltiple: ella es la modelo, pero ella es la que encarga que la retraten (sujeto activo), escoge a sus retratistas (artistas de diversas disciplinas, algunos con extensa carrera), transforma la representación estereotipada del cuerpo femenino, planteando un cuerpo sin un pecho, un cuerpo en transformación, y finalmente pide estos dibujos a los retratistas para hacer un gran mural que subvierta el canon.


Marina Vargas,

Romper el canon, 2021
Marina Vargas, Romper el canon, 2021

Mientras, Ana Esteve Reig en el vídeo 'Doble Ficción' presenta varias escenas de acción interpretadas por mujeres, una colaboración con el equipo femenino de especialistas de riesgo español Valkiria Stunts. La idea de rodar estas escenas viene dada al conocer que hasta hace muy poco los hombres doblaban los personajes femeninos en las escenas de riesgo, siendo muy pocas veces las que una mujer especialista podía doblar a los personajes femeninos.


El audiovisual tiene una segunda lectura con Esteve detrás de la cámara. La industria del cine ha sido y sigue siendo la más elusiva para la mujer. Al ser una película un producto tan costoso, el productor siempre ha creído que la mujer es incapaz de atraer espectadores a la sala de cine.


Ana Esteve Reig,

Doble Ficción, 2021
Ana Esteve Reig, Doble Ficción, 2021

* Semirámis González gestora cultural, historiadora y comisaria de arte independiente. Su labor como curadora de arte, así como sus artículos y textos y su extensa trayectoria, le han llevado a recibir el Premio Fetico Aequalitis en 2021 por promover la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La asturiana fue comisaria de una exposición de la artista de Castellón Julia Galán, en el Muvim de València, y dirige en la actualidad las ferias Justmad y JUSTLX de arte.