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Javier Díaz-Guardiola rinde culto a los cuerpos disidentes en su nueva exposición.

Deebo Barreiro, Pablo Sola, Silvia Lermo, Marcelo Mendonça, Diego de los Reyes y Randomagus participan en «Dar gusto al cuerpo», la nueva exposición colectiva del emblemático curador, que busca aproximarse a lo corporal como espacio de acción y reflexión.


«Preliminary». Collage de la serie «Visiones», de Randomagus.

Desde sus orígenes más remotos, el ser humano ha convertido su propio cuerpo en elemento artístico de discursión y análisis. No hay más que ver que una de las representaciones más antiguas de esta naturaleza, la Venus de Willendorf, unos 27.000 años atrás, ya lo convertía en elemento de exaltación en pos de una próspera fertilidad. A lo largo de la Historia, los artistas han encumbrado sus formas (Robert Mapplethorpe, Tom Bianchi, Helmut Newton), han puesto el foco en sus facetas menos amables (la otredad, como Peter Hujar, Diane Arbus o Nan Goldin; la enfermedad, como David Wojnarowicz, o la vejez, como Jonh Coplans); lo han fetichizado (Tom de Finlandia) o lo han llevado al límite (Marina Abramovic o Abel Azcona). Los creadores reunidos en “Dar gusto al cuerpo”, esta pequeña colectiva que ahora presenta la galería Visión Ultravioleta, pertenecientes todos ellos más o menos a la misma generación, muestran aquí pequeñas pinceladas de su aproximación a lo corporal, una temática que no necesariamente y en todos los casos se convierte en el “corpus” central de su producción, pero desde el que todos desarrollan un discurso en el que lo político y lo social –de cuerpo presente- es traido a colación.


Obra de la serie «inVISIBLES», de Marcelo Mendonça.

Así, en el proyecto “inVISIBLES” (2021), de Marcelo Mendonça (Brasil, 1972), el punto de partida es la censura emprendida contra el desnudo –también el artístico y creativo, aquel que en épocas pasadas era símbolo de libertad- por parte del actual gobierno de Bolsonaro en su país de origen. El artista pixeliza sus contornos y facilita al espectador algunos píxeles extra para que determine si la imagen final debe ocultar o no determinadas partes de las anatomías presentadas. El montaje final, mostrando luces y “sombras”, imita el torrente de imágenes que vomita toda pantalla móvil.


Fotografía de la serie «Ser un cuerpo» (2019), de Deebo Barreiro.

Por su parte, la propuesta “Ser un cuerpo” (2019) de Deebo Barreiro (Las Palmas de Gran Canaria, 1993) analiza el espectro de la identidad de género desde el retrato fotográfico, atendiendo a la tendencia actual en la que las estructuras masculino/femenino se vuelven líquidas y los estereotipos se diluyen.

«This is not a drill», collage de Randomagus de la serie «Instrucciones de uso».

La pornografía es el punto de partida de las imágenes manipuladas en sus collages por Randomagus (Benicarló, Castellón, 1976) en su serie “Instrucciones de uso” (más provenientes del imaginario homoerótico en el caso del segundo conjunto presentado: “Las visiones”). El deseo se convierte en eje de su discurso: deseo de la vida en el cuerpo y de la sensualidad de cada cuerpo, para que estos se muestren sin vergüenza y florezcan. Solos, acompañados y en multitud…

«Sin título», dibujo de la serie «Origen» de Silvia Lermo.

A través de la pintura, Silvia Lermo (San Fernando, Cádiz 1986) imprime su visión personal de la realidad, enlazando recuerdos de niñez con el entorno que le rodea. Sus personajes se mueven entre lo físico de su apariencia y la extrañeza que aporta a la imagen final la plasmación de su perfil psicológico. Lermo relata con sus obras una historia “global” en la que sus protagonistas se ven “arrastrados” por fuerzas mayores y quedan unidos entre ellos a través de unos circuitos que se cierran y se relacionan.

Dibujo de la serie «Otear el horizonte», de Diego de los Reyes.

Y si de alzar la vista se trata, nuestro destino próximo es la mirada contemplativa y embelesada al cuerpo. Es la labor del voyeur, gran protagonista de la serie “Otear el horizonte” (2018), de Diego de los Reyes (Sevilla, 1977). El artista andaluz nos invita a mirar con ojos de voyeur sus acuarelas, una pequeñas obras pobladas por hombres desnudos en situaciones normales en la playa que es el ojo el que las erotiza y sublima. En su opinión, es el hombre heterosexual el que ha sido educado y al que se le ha concedido el privilegio de sostener la mirada.

«Capitolio», de Pablo Sola (serie «Human Fakes»)

Cierra el recorrido la fotografía de Pablo Sola (Madrid, 1984), otro autor que también reivindica el cuerpo no normativo. Su proyecto a largo plazo “Human Fakes” redunda en los discursos que atraviesan nuestra apariencia y nos convierten en un producto más de mercado del sistema capitalista imperante. Sola no confía en lo perfecto, dignifica el error y rodea lo suyo de un aura azulada como de imagen congelada en la que se mezclan carnalidades con símbolos religiosos, culturales, elementos retrofuturistas, plásticos que se contraponen a lo natural, e instrumental quirúrgico en pos de esa falsa imagen perfecta.

Fotografía de la serie «Ser un cuerpo» (2019), de Deebo Barreiro.

«Dar gusto al cuerpo» se expone en la Galería Visión Ultravioleta. Madrid. C/ Ciudad Real, 7. Del 6 de febrero al 19 de marzo.


(Extracto del artículo publicado originalmente en 'Siete de un golpe').


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