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Cao Kaal: la estética de la diferencia

Su rompedora exposición 'Retrato de un imaginario: cuerpo - identidad - disidencia' en el Umbral de Primavera (Madrid) se extiende hasta enero debido a su enorme éxito.

Cao Kaal, por Adri Quesadha.
Cao Kaal, por Adri Quesadha.

Con el permiso de Umberto Eco, quien dedicó gran parte de su vida a separar las imágenes más clásicas reconocidas por el inconsciente colectivo entre "bellas" y "feas"- básicamente entendiendo como perfecto lo primero y monstruoso lo segundo - y legarnos esos dos monumentales volúmenes llamados "Historia de la Belleza" e "Historia de la Fealdad", una nueva generación de artistas y pensadores "queer" han surgido para cambiar las reglas. Nadie mejor que ellos, negados a identificarse con un extremo u otro (sexual, estético, identitario... y todos los etcéteras posibles) para presentarnos una nueva personalidad estética.


Cao Kaal (Valencia, 1997) es una de éstas artistas y pensadoras. Graduada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, Kaal no se conformó con el manejo de la forma y decidió profundizar en el fondo con un máster en Estudios LGBTQI+ por la Universidad Complutense de Madrid. Producto de una experiencia y otra es su exposición pictórica 'Retrato de un imaginario: cuerpo - identidad - disidencia', que desde el pasado mes de noviembre se puede apreciar en el Umbral de Primavera (Madrid) y que debido a su éxito se ha alargado por dos meses más, hasta finales de Enero.


Podríamos decir tantas cosas de su obra, pero nos hemos quedado con un poema suyo, escrito en cuarentena y publicado en su cuenta de Instagram (sí, hombre, que hablamos de una nueva generación), que define prácticamente todo su universo:


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"Podría decir tantas cosas, pero vengo a hablaros desde mi honestidad. Rezamos a falsos dioses. Construimos ciudades, calles, palacios, plazas, monumentos en estas o donde sean. Para glorificar el poder de unos que simplemente rasgan un pequeño lienzo en los “logros de la humanidad” o ni eso; para recordar una historia escrita por ellos. Y perdemos. Perdemos cuando estigmatizan, matan, fetichizan, cosifican, a las olvidadas. E incluso nosotras sus hijas, sus herederas a veces ni las recordamos. Ellas no tienen nada de todo esto ni calles con sus nombres ni avenidas que atraviesan grandes ciudades. (Supongo que no habría suficiente espacio para todas ellas) Pero no les hace falta para ser por una vez las heroínas del cuento. Con sus tacones, sus moños, el maquillaje hasta la frente, o unas risas que cortan el aire. Que detrás de este aspecto desenfadado hay mucho más de real de bondadoso, de glorioso y humano, que de cualquier país o ciudad, de cualquier retrato de reyes y emperadores o esculturas de dioses y vírgenes. Ellas eran y son las que luchan:

son brujas, son prostitutas,

son trans, personas razializadas

son dragonas, personas seropositivas

son criadas, limpiadoras...

entre muchas otras.


son lo que nadie ha podido quitarles


Es tu vecina,

tu compañera de trabajo o de piso.

La de la esquina,

tu sobrina.

Tu compañera de clase a la que le dicen que vuelva a su puto país

o tu amiga a la que le gritan marimacha o

travelo

mientras pasea por la calle

ya sea en Florencia, Madrid, Londres, Paris o cualquier ciudad.


También son

aceptadas y amadas,

pero llevan con ellas el miedo de otras:


Las muertas por sobredosis,

por suicidio,

por silencio...

Sobre todo por silencio.

Otras Asesinadas por clientes, por chulos

por una agresión en la calle,

por el mismo gobierno.

Otras marginadas,

violadas,

desaparecidas,

desamparadas.


Otras estudiando

derecho,

enfermería,

medicina,

economía...

O soñando en ser grandes actrices.

(Sabiendo las pocas oportunidades que se les ofrecen).


Otras olvidadas

por las que olvidan.


Mientras que Otras

alfombraban las calles

ocupando esas avenidas que no llevan sus nombre,

pero sí su historia".

(23/04/20)



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