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'Blonde', ¿la película del año?

El ambicioso biopic de Marilyn Monroe protagonizado por Ana de Armas llega en tiempos de corrección extremadamente política que dificultan su valoración.



La cultura pop en éstos tiempos no las tiene todas consigo: hacer arte o entretenimiento está cada vez más asociado a la corrección política (o a la política llana) que al placer estético. 'Blonde' es un ejemplo de ésto. Desde que se anunció que una actriz cubana interpretaría a la legendaria diva de Hollywood, Marilyn Monroe, comenzaron los gritos en el cielo (léase: Twitter), luego vino más de un retraso por el trabajo de censura en la sala de edición. Tras la ovación de más de diez minutos a Ana De Armas en su estreno en el pasado festival de Venecia, las críticas se centraron entonces en otras particularidades, siendo acusada de machista por ser dirigida por un hombre (lo políticamente correcto o hoy día sería que fuera dirigido por una mujer, porque "solamente una mujer podría entender a Marilyn" (Vamos, que Lorca no tendría trabajo éstos días), demasiado sádica (como si la vida de Marilyn hubiera sido color de rosa) o explotadora de la belleza femenina (menospreciando la inteligencia de De Armas, quien ha tenido que defender a capa y espada la película). Incluso he llegado a leer críticas que la acusan de ser "demasiado complaciente para con los hombres heterosexuales". ¿De verdad? ¿Una película sobre Marilyn con Ana de Armas como protagonista pensada para hombres heterosexuales?



A todas éstas, poco parece importar la increíble labor de Andrew Dominik como guionista para construir una narrativa de toda una vida de la protagonista hilada por una cruel infancia que desencadenó en la incesante búsqueda de un padre que la protegiera, su brutal dirección y juego de edición con Adam Robinson y Jennifer Lame o la estupenda fotografía de Chayse Irvin. Al carajo el arte. Parece que lo único relevante de 'Blonde' es que muestra a una mujer muy frágil y ahora sólo puede haber en pantalla mujeres fuertes y si no se reinventan. Como si ser frágil es ahora el último gran pecado. Lo peor es que ésto lo dicen los mismos que luego abogan por la salud mental. Doble rasero.



Según las múltiples biografías de Marilyn, incluyendo la obra de Joyce Carol Oates en la que se basó la película ("Uno de los mejores libros para leer en cualquier momento de tu vida", según Rafael Galán), la estrella tomaba pastillas para dormir y después más pastillas para mantenerse despierta. La pobre era una completa zombie por las circunstancias, un agotamiento que De Armas muestra magistralmente tanto en los bajos del personaje como en sus ataques de histeria en el estudio gritando que quiere irse a casa. Pero lo hace gracias a ese soberbio guión/dirección/fotografía/vestuario/maquillaje/montaje que permite que realmente podamos ponernos en sus zapatos y entender su situación.



Nada en 'Blonde' es gratuito. Quizá polémico sí, mucho. ¿Se ganó Marilyn algún rol acostándose con un productor?, ¿participaba en orgías?, ¿abortó? Podría censurarse todas éstas escenas que quizá sean "excesivas", pero entonces, ¿tenemos que quedarnos con la diva inmaculada? Otra vez el doble rasero. A Marilyn como a cualquier mujer podríamos amarla siendo una perra, especialmente si esa perra está perdida por unos hechos horribles que la marcaron en la infancia, porque está sola, porque nadie la quiere salvo por el dinero que puede reportar a cambio, porque busca amor donde sea. ¿De verdad creen que Andrew Dominik por ser hombre no ha podido entender todo ésto? ¿Acaso no hay camino más oscuro y peligroso que la búsqueda del afecto? A veces no hay que ser hombre para entender a otro hombre, ni ser mujer para entender a otra mujer, simplemente hay que ser humano.



Pero el valor de 'Blonde' no está sólo en el fondo y ese es el peligro que corre la obra al momento de su valoración. Los aportes estéticos de Dominik acompañan la actuación de De Armas prácticamente en cada plano: convirtiendo en pesadillas aquéllas escenas de las que prácticamente nadie, ni siquiera ella misma, podía confirmar como certeras; desdibujando el rostro de su esposo a quien ya no reconoce o deformando exageradamente las caras de los fotógrafos; dirigiendo de cara a la edición sus cambios de escena a una perfección milimétrica o llevando al agobio al espectador (el que muchas veces se queja de ésto) porque ¿acaso puede el mundo ser de otra manera para una persona que ya ha perdido toda razón para vivir? Marilyn, al menos la de la película que es lo único que podemos juzgar, perdió la vida por sobredosis de ansiolíticos/antidepresivos, sería ridículo y muy barato que su percepción del mundo fuera brillante. Lo que ella estaba viviendo era un infierno y lo que Dominik y compañía logran al exponerlo en 'Blonde' es algo brutal. Ojalá nos dejemos de gilipolleces y podamos volvamos a disfrutar del arte en paz.